viernes, enero 12, 2007



Sebastián encontró a Soledad leyendo, sentada sobre el marco de aquella ventana de su dormitorio que miraba hacia el mar; a contra luz, su silueta le recordó a un personaje mitológico de los bosques. Volteó como quien percibe un espejismo al sentir la presencia de Sebastián y le alcanzó una sonrisa tranquila cuando lo miró desde la magia de sus ojos; él intentó ayudarla a bajar de aquel lugar, pero en un instante se encontraron abrazados en un punto neutro de la habitación invadida por su aroma. Caminaron enroscados hasta la terraza, en silencio, como dos ciegos reconociéndose a través del tacto y el olfato. Te has estado portando mal, fue lo primero que escuché al llegar por éstas arenas; ¿Qué tienes que contarme?- le planteó Soledad en una especie de trasmutada seriedad. Hey! no es nada serio, son simplemente los juegos del León antes de dejar la manada- respondió Sebastián como si aquella frase consistiera en un instrumento del que uno puede salir indemne luego de blandirla- Soledad lo observó con aquella sonrisa que disimula algún dolor, y luego desvió la conversación sobre asuntos de La Casa Noble. Sebastián se sintió aliviado con aquel nuevo giro; entonces paso a explicarle los rubros de gastos sobre los que ella debía girar los cheques, y le entregó un detalle de cada operación sobre materiales y servicios- lo dejo para que hagas un análisis y luego me pidas las aclaraciones que creas conveniente-concluyó Sebastián-.

¿Hay olas? Preguntó para no darle tiempo de seguir con el tema de negocios- total, mañana debía regresar a Lima para hacerse cargo de sus asuntos personales y profesionales- sintió una ligera acidez en el estómago cuando evocó Lima- Sí, he visto que se iban tres hacia Punta Veleros-respondió Soledad sin mucho entusiasmo- ¡Vamos!, ¿me acompañas? – la invitó Sebastián- pero antes que culminara la siguiente frase, se encontró frente a la respuesta menos esperada, no tanto en el lenguaje verbal, sino mas aun, por el gesto y la mirada- No Sebastián-le respondió- tengo algunas cosas que leer, y además quiero examinar como esta el balance entre el presupuesto y los gastos, quisiera darme una vuelta por la obra, y que el Arquitecto me explique los avances. Sebastián sin pestañear insistió con algunas bromas, pero desistió en el instante y se dirigió cabizbajo al taller donde Julián guardaba las Tablas. No lograba entender porque alguien pretende cierta libertad, y no es capaz de asumir los compromisos en el sentido en el que se habían planteado inicialmente- en fin, ya volverán los ánimos a su nivel-. Corrió por la orilla hasta Punta Veleros; miraba las azules campanas coronadas de espuma peinándose con el viento, eran guerreras perfectas, ¡un paisaje espectacular!- se dijo-. Aquel sonido hueco y rotundo que se interpretaba sobre su extensa y metálica orilla, se grababa fuerte en su espíritu; la brisa, como crisma de algún mágico y hierático bautizo, golpeaba su rostro; el agua transparente iluminaba la gruesa arena blanca y los peñascos que adornaban la orilla que la separaba de la playa de Los Organos; eran cinco puntas en el point, contando con el conocido dueño del lugar ¡eran muchos! estaba de un par de metritos, aunque si bajaba un poco el viento se ponía clásico-imaginó Sebastián; el agua fresca lo energizó mientras remaba fuerte para colocarse; se paso algo del típico point, pero en ese momento le era suficiente un par de esas olitas para sentirse satisfecho, si salían mas, ¡chévere!

La tarde se alejaba sobre el horizonte pintando la orilla de dorados acariciados por la blanca espuma; Simún del crepúsculo en abrazos de arena, mientras andábamos en joda con los locales sobre las peores lanceadas; mas tarde caminamos con la noche que avanzaba hasta la bodeguita, y parada de Mototáxis, donde bebimos y comimos lo que la mayoría come después de surfear: ¡Huevadas riquísimas!

Mirando aquella estrella recordó los días con Tesia en la misma playa, y entonces decidió enviarle sus pensamientos en un correo de plata.

2 comentarios:

Eleafar Cananita dijo...

hum. enigmatico estas. me hueles a futura novela, mi estimado amigo. la prosa esta agradable. y esa Soledad en la ventana parece mas bien ese cuadro de la hermana de dali. pero como no surfeo, no tengo idea de las huevadas riquisimas que se comen despues. asi que me tienes perdido con toda esa historia. jaja saludos

IGGIX dijo...

mi querido magic, por favor, no seas tan cruel con un genero tan bello como la novela, equiparando la suciedad que empaña, en un exceso de libertad de expresion, los espacios virtuales...