lunes, octubre 30, 2006



Aún cuando estaba algo cansado por el trajín del día anterior y que apenas eran las cinco y treinta de la mañana, Sebastián se levantó para trotar por la playa esperando la salida del Sol, y así ordenar y expandir sus pensamientos. Luego de una ducha, entro a la cocina en esa mañana luminosa, y encontró a Julián y a Sara hablando animadamente. Sara lucia más hermosa, con una media cola que enmarcaba perfectamente su rostro de facciones Moras. Se les percibía muy optimistas- Anoche hablamos largo y tendido con Soledad y me comentó que el lugar que habías escogido para “La Casa Noble”, es sublime-le dijo Sara a Sebastián- Que novedad que hayan hablado tanto; si pudiéramos transformar todo ese movimiento lingual, en energía eléctrica, solucionaríamos nuestro déficit mundial de energía-!Machista!-respondió Sara con una bella sonrisa- para nada, simplemente les estoy cediendo la posibilidad de obtener un Nóbel- respondió sarcásticamente Sebastián- ¿No te parece Julián? ¡No me metas en honduras que vamos a salir perdiendo!- tercio Julián lanzándole una Manzana que Sebastián atrapó dándole un sonoro mordisco- ¿Cuál es el plan?- pregunto Sebastián- !Lobitos! -dijo Sara- Soledad fue al pueblo para hacer algunas compras y luego viene a recogernos-concluyó- ¡Lobitos! gran despedida entonces- dijo con entusiasmo Sebastián- Mañana parto para Lima- añadió- mientras abrazaba a Sara y le daba un beso en la frente- Procura que todos lleguen a tiempo a la playa, pues tenemos que ver el terreno y aprovechar las condiciones del mar que se proyectan inmejorables a partir del medio día- ¡Muy bien, Jefe!- respondió con sorna Sebastián, al tiempo que Soledad iba apareciendo conduciendo la camioneta con un aire ausente, por el camino arenoso y curvo que desembocaba a la cochera de la casa.

Los veredictos coincidieron sobre las bondades del lugar escogido para construir “La Casa Noble”. Estaban fascinados con el paisaje, y motivados por las atmósfera escénica en la que estaría envuelta y que Sebastián les describió con un realismo impresionante, secundado magistralmente por Soledad; así que no fue necesario posponer los acuerdos para mas tarde, simplemente aquella reunión informal en la playa, entre el aroma de los mariscos y pescados que brotaban de la parrilla con efecto hipnótico y las series de olas que rompían perfectas en ese atardecer memorable en Lobitos, decidimos que los mellizos Luís y Marco se encargarían de supervisar la construcción y de la compra de los materiales; Jaime, de conseguir las licencias y permisos necesarios; Soledad, de la coordinación con el Arquitecto y de manejar las cuentas; Sebastián, vería todo el aspecto legal de las operaciones y sería quien represente los intereses de Julián, pues luego de concretar la compra del terreno y cerrar el traspaso de los negocios en Lima y en el Sur, se irían por un largo tiempo al extranjero para obtener otras opiniones médicas sobre el tratamiento de la enfermedad de Sara, así como para visitar a los padres de ella que residían en Barcelona.

El taxi que lo conducía desde la estación cruzaba el puente Villena, mientras por la radio la voz aguardientosa de aquel comentador de noticias se confabulaba con la neblina para boicotear su retorno del Norte. Faltaban poco más que quince días para el viaje de Tesia y, sin embargo, no podía eludir una cierta melancolía que lo embargaba por haber dejado aquel lugar, cuya luminosa amplitud del paisaje evitaban, como le sucedía en Lima, que sus pensamientos se enredaran en algún cable de teléfono o rebotaran desdibujados desde la pared de uno de los tantos edificios que recientemente habían aparecido como hongos venenosos alrededor de su casa.

2 comentarios:

Rain dijo...

Tu texto está acompañado de una bellísima foto, Iggix.

IGGIX dijo...

hey, virgin! gracias, me hace bien q te guste... :)