miércoles, noviembre 08, 2006



La sombra de Sofía lo cubrió antes que le llegase a sus oídos el timbre armonioso de su voz que lo nombraba; no tuvo tiempo siquiera de sobreponerse a la vulnerable posición en la que su cuerpo yacía sobre aquella cómoda tumbona, cuando ella ya se hubo reclinado para besarlo como era su costumbre, rozándole la comisura de los labios, y dejándole ese aroma jamás revelado. Sebastián intentaba decodificar las catexias que la presencia de Sofía dibujaba sobre el palimpsesto de su libido; y es que aquella mujer menuda proyectaba una personalidad muy atractiva que te liberaba, en un pequeño sortilegio coloquial, de los paradigmas estéticos sobre la mujer con el que los sistemas subliminales del mercado mediático nos embotan el subconsciente. Brillaba y expresaba con naturalidad y sin ambages sus puntos de vista vanguardistas sobre la vida en general, sin que por ello renunciara a donarte las sutilezas delicadas de su género, bueno, de uno de ellos, pues se confesaba bisexual. Tesia apareció en el preciso instante el que sus copas tintinearon en un brindis que abrió, a través de sus ojos, senderos peligrosos de intuir.

2 comentarios:

Oscar Pita-Grandi dijo...

va a continuar?

IGGIX dijo...

eso espero