lunes, noviembre 06, 2006



Sebastián tomo la carretera al Sur cortando por los Pantanos de Villa; tres Garzas iniciaron su vuelo al rozar con el auto el borde de un pequeño humedal escondido entre los juncos, contrastando su blancura bajo el cielo turbio que rumiaba humores de lunes por la tarde; hubiera querido asirse de sus delgadas patas como bambúes, y dejarse caer cuando surcaran el espacio de la playa donde Tesia lo esperaba. Después de casi una hora de travesía se encontró frente a la entrada de uno de los tantos ghettos que se habían levantado sobre los predios de la Comunidad de Asia. Un guardián con pasamontañas aceitunado se comunicó con algún otro, con aquella críptica jerga de Licenciado que atrajo desde los más profundos meandros de sus recuerdos, crónicas sobre la época en que los terroristas ensayaban su explosivo lenguaje simbólico en el Barrio y, en segundos, se proyectaron aquellas escenas cotidianas cuando temprano salía hacia el trabajo y pasaba entre los escombros que algún Coche Bomba recién activado había dejado por las calles, en una especie de happening mecánico, humeante y de edificios con cortinas pidiendo auxilio bajo una lluvia de cristales. Aun no encontraba las respuestas para ese estado de gracia que lo envolvía cuando vivió aquellas experiencias. Era necesaria una arqueología urgente de su psiquis. El hombre lo despertó de su ensueño; avanzó por la huella hasta una curva desde donde se empinaba la casa de Sofía, hermana de Tesia, quien se la había cedido para que la usara en los días previos a su partida. Toco la puerta y nadie abrió, llamo al móvil y no contestó; seguro había bajado hacia la playa. Brincó la baranda que daba al patio y se recostó en el diván que apuntaba hacia el acantilado, cuando a esa hora el tiempo parecía haberse transformado.

3 comentarios:

Rain dijo...

Esta entrega tiene un vaivén moderno...

gran salute.

IGGIX dijo...

me asombra como se van juntando las palabras en una cadena de oraciones sin saber donde acabaran
espero q tu camino sea facil y grato, virgin

Oscar Pita-Grandi dijo...

Ahora me respondo el comentario que te dejé en el post posterior a este...